Coleópteros perforadores

Bellota perforada
Bellota perforada

«El Ministerio de Medio Ambiente ha editado el manual Los coleópteros perforadores de los frutos y encinas, robles, castaños y avellanos: biología, daños y tratamientos. Los coleópteros del género Curculio (gorgojos de las bellotas y castañas o diablos de la avellana) son los principales consumidores de semillas de las Fagáceas, una familia de árboles que incluye especies como robles, encinas, castaños o avellanos. Esta publicación brinda información sobre la biología de estos insectos y su relación con los árboles que ataca. De esta forma se pueden estimar los daños producidos y diseñar medidas eficaces de control. El libro tiene dos partes: la primera de ellas está dedicada a la biología y ecología de los coleópteros del género Curculio y explica las especies en la Península Ibérica y Baleares, la morfología, el ciclo vital, la fase adulta, la puesta de huevos, la fase larvaria, la salida de la larva de la semilla, las interacciones con las plantas o las interacciones de los gorgojos con otros animales. La segunda parte analiza la estimación de pérdidas provocadas por estos insectos y los métodos de lucha, profundizando en los métodos químicos, los de intercepción directa, la lucha biológica, los himenópteros parásitos o la depredación por grandes herbívoros.» ¿No es fascinante? ¿Algún parecido con la vida humana?

El equilibrio

Bicicleta
Bicicleta

Si tuviera un lienzo en blanco, proyectaría todas las imágenes en forma de diapositiva que han compuesto este verano de 2010 a punto de rematar. Desfilarían una detrás de otra las imágenes de los lugares que he visitado, los rostros de la gente amable que he conocido, el aspecto de los platos que he saboreado, las aguas de los mares que han bañado mi piel, los rayos de sol que me han tostado. Pero de todas las imágenes, para el disco duro de la posteridad, conservaría una de forma muy especial: la de mi hija Estrella montando en el patio de mi casa sobre su pequeña bicicleta sin ruedines, aprendiendo a guardar el equilibrio. Una lección clave que ella aprendió muy rápido: guardar el equilibrio, procurarlo al menos, sobre ese hilo invisible, tan inestable, que es la vida.

Dejémosles ser niñ@s

Playmobil
Playmobil

Traía en fechas recientes La Vanguardia una información que constata algo que todos podemos ver en las calles de nuestros barrios, pueblos y ciudades: los niñ@s cada vez son menos niños; su tránsito en esa etapa de sus vidas cada vez acaba antes, lo cual debería hacernos pensar en qué sociedad estamos construyendo entre todos (unos más que otros). Reproduzco algunos párrafos de la información, porque no tienen desperdicio: «La infancia de los niños españoles se reduce paulatinamente y pierde terreno frente a a la adolescencia, en la que los menores entran cada vez a edades más tempranas, adoptando modelos de comportamiento adulto a partir de los 11 años, e incluso antes. Los niños no están viviendo la infancia, ha asegurado la catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia Petra María Pérez, autora del estudio Infancia y familias. Valores y estilo de educación (…) Mientras que los niños se entretenían antes hasta los 13 años con muñecas, coches y otros juguetes tradicionales, en la actualidad dejan de jugar a una edad muy prematura, les interesan los programas de televisión de adultos, quieren vestirse como mayores y usar móviles. El no haber jugado y leído lo suficiente provoca que los menores no sepan esperar y quieran todo ya, factor que se convierte en la causa de conflictos en el seno de las familias más destacada por los padres, en un 22,3% (…)». A mí constatar estos hechos, que uno ve a diario cuando tiene hijos pequeños de corta edad, con compañeros de colegio que imitan el comportamiento de modelos o de cantantes de televisión me produce un gran desasosiego. Estamos privándoles de su infancia; qué triste es condenarles a que sean viejunos antes de tiempo.