Memoria contra el horror

Memoria
Memoria

Se aproxima un año más el 27 de enero, declarado por el Gobierno de España, siguiendo lo acordado en la la Asamblea General de las Naciones Unidas, como Día Oficial de la Memoria del Holocausto y Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Jornada de repudio contra cualquier genocidio y crímenes contra la humanidad que se puedan producir. Jornada también de rechazo a toda negación del holocausto como hecho histórico. El holocausto, o shoah, fue la culminación pavorosa de siglos de persecución contra los judíos, cuya presencia en la Península Ibérica había sido tan importante en nuestra historia. El holocausto promovido por el régimen nazi se llevó por delante la vida de seis millones de judíos, pero represalió con igual crudeza a otras minorías como gitanos, homosexuales o lesbianas. Por muchos de nosotr@s, los españoles de hoy, aunque no lo sepamos, corre sangre de los judíos de ayer: de que no nos olvidemos de este legado se encargan instituciones como Casa Sefarad, que, por cierto, acaba de estrenar unas nuevas instalaciones en plena calle Mayor de Madrid que bien merecen una visita para todos los amantes de la cultura sefardita, que a fuer de ser expulsada de España se convirtió en universal.

Día de difuntos

Pájaro aterido
Pájaro aterido

«Hace en Madrid un frío que se caga la perra. Aun así, no se paran mis ideas, pero sí se congelan mis palabras. Como hablo solo por la calle y no me callo ni debajo del agua, no me he reprimido de hacerlo a pesar de la cuasi congelación imperante en el foro (o sea, Madrid). Se ha producido un curioso fenómeno: conforme mi boca escupía las palabras de mis soliloquios de camino al trabajo (vulgo, chapas), sobre lo divino y lo humano, los verbos, los artículos y las conjunciones copulativas, las diversas partículas de mi desordenada verborrea, caían muert@s al suelo. Sobre todo se desplomaban con gran estruendo las conjunciones copulativas, porque pesan más. Hace tanta rasca que han pasado a mejor vida ipso facto, dejando un reguero de tiernos cadáveres llenos de letras inermes e inertes. Y veo que lo mismo ha ocurrido con las palabras del resto de mis queridos vecinos de portal, que salieron a la calle un poco antes que yo. Según llegué a la boca del metro que tengo a la vuelta de la esquina, la acera estaba llena de mayúsculos y minúsculos cadáveres congelados, de sopas de letras escarchadas. Va a ser un día de intenso trabajo para los barrenderos. Van a tener que instalar también una morgue en la Real Academia de la Lengua (muerta), a la que iremos los deudos de las palabras fallecidas por congelación. RIP.»

Aroma republicano

Elefante republicano
Republicanos USA

Vienen aromas de los republicanos estadounidenses de la frugal y austera convención que la derecha española celebra en Sevilla. Se oyen cánticos en pro del desmantelamiento del Estado (¿y están también insinuando «del Estado del Bienestar»?) inspirados en la derecha norteamericana. Hablan de la inviabilidad y del despilfarro del Estado autonómico, pero sus presidentes regonales dicen que ellos no despilfarran, que los que despilfarran son los otros, con Zapatero a la cabeza. Ya sabemos todos también que los problemas financieros del Ayuntamiento conservador de Madrid, el más endeudado de España, se deben a que Zapatero se empeñó en soterrar la M-30. Acusan al PSOE de estar abrazado a la «cultura de la muerte» por su defensa del derecho de la mujer a interrumpir libremente su embarazo; es un eslogan que se ha repetido con mucho éxito en portadas de la prensa más reaccionaria y ultraderechista del país. Se presentan como alternativa de futuro y de recuperación: cuando el ciclo económico repunte, si gobernasen, no dudarían en atribuirse la bonanza universal, después de que un Gobierno socialista haya tenido que acometer las reformas necesarias para combatir la crisis que generaron, en gran medida, los aromas republicanos neocon. Cosas que pasan.