¿Y si…

Tunisie libre
Tunisie libre

… la revolución cívica que ha expulsado de Túnez al tirano Ben Alí se extiende como una mancha de aceite por todos los países árabes que bordean el Mediterráneo y llegan más allá? ¿Y si cunde el ejemplo tunecino y se acaban estableciendo en todos ellos democracias modernas, avanzadas, representativas, equiparables a Occidente, laicas, que destinen todas sus riquezas y recursos al desarrollo de sus sociedades, que garanticen los derechos humanos básicos y la igualdad de las mujeres? Esa sí que sería una fabulosa transformación para esta recién comenzada segunda década del siglo XXI.

Plano de sustentación

Volando
Volando

Si un avión se mantiene en el aire y no se hostia es por pura aplicación de una ley física. «El ala tiene una forma de sección especial, el perfil alar, que al paso del aire crea la fuerza de sustentación. La curvatura de este perfil obliga al aire pasar a mayor velocidad por encima que por debajo causando una diferencia de presiones, más baja arriba que abajo, con lo cual el ala tenderá a subir». El secreto, por tanto, está en la curva con la que el plano ataca el aire y que le mantiene suspendido en el vacío. Si la curva estuviera mellada, el avión se iría para abajo, irremisiblemente. La propia vida de los humanos tiene mucho de curva, de curvas peligrosas, de las que no siempre sale uno bien parado y airoso; la clave está en mantener la sustentación sin volverse loco y pegarse un mal golpe. Lecciones de la aeronáutica aplicadas a lo cotidiano.

Lejos de Él

Maleta
Maleta

«Pienso a veces en emigrar. En conocer otros países, otros lugares, otras gentes. Otras comidas, otros acentos, otros colores. En irme lejos, donde haya radios que no pueda sintonizar, lenguajes que no sea capaz de entender, titulares de periódicos que no pueda comprender. En donde no me alcancen filias, ni fobias; ni dimes, ni diretes. Lo malo es que el patio está como para irse; menudo panorama mundial. Pero, por otra parte, qué felicidad levantarse por la mañana con un café que sepa a otro sabor, con una mermelada que no sea la de siempre, con un supermercado cuyos estantes no contengan lo habitual… Ver otros edificios, perder la vista en otros paisajes, bañarme en otras aguas. Y, sobre todo, qué alegría, sosiego y paz de espíritu debe de ser vivir lejos, a miles de kilómetros, en un lugar al cual no lleguen las permanentes admoniciones, diatribas e invectivas de José María Aznar, la permanente matraca del rostro más amargo de la derecha rampante.»