Una habitación propia

Dragón
Dragón

Mi hija Estrella está manos a la obra con un proceso de «deshacer lo invisible», dice ella para explicarse, o de hacer visible lo invisible, para que nos entendamos. Se refiere a que está plasmando en imágenes lo que hasta ahora solo existía en su imaginación de chiquilla despierta. Los Reyes Magos, tan majos, le han traído, entre otros presentes, unas imágenes adhesivas de monstruos inocentes y dragones naif con las que decorar las paredes de su cuarto, y ella anda pegando con ayuda de los mayores las grandes pegatinas sobre los muros, con toda la ilusión del mundo. Por fin ve sobre las paredes de su habitación, proyectados, los mundos que tanto le gustan, y que existen en verdad para ella porque ella desea que existan. La ilusión y las esperanzas son el motor de nuestra vida; si se pierden, las paredes se tornan mustias y descoloridas, al tiempo que nuestras vidas se vuelven lacias como una planta que no recibe los rayos del sol. La búsqueda de un cuarto propio, de un lugar en el que sentirse uno reconocido y protegido como está haciendo ahora mi niña, no cesa en toda la vida.

De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo

Lennon
Lennon

El expresidente estadounidense Richard Nixon se ganó el apodo Tricky Dick (Ricardito el Tramposo) por sus jugarretas políticas diversas. El mote gozó de mucha popularidad y se incorporó incluso a canciones tan populares del universo pop como el Gimme Some Truth, de John Lennon. Esto de las trampillas, de no decir la verdad, se ha establecido también en el mundo político patrio. El PP se fue del poder en 2004 con mentiras, ha llegado de nuevo a La Moncloa sin decir la verdad sobre sus intenciones (Mariano I siempre negó cuando estaba en la oposición que fuera a subir impuestos) y acaba de empezar a aplicar los recortes que siempre negó. De Tricky Dick a Marianillo Tramposillo. Y esto, como dijo la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, es solo «el inicio del inicio». Para echarse a temblar. El que tenga dotes de compositor que le vaya haciendo unos ripios a Mariano, que esto promete y, en efecto, es solo el principio.

Año cabrón

¿2012?
¿2012? Glup...

Se barrunta que este año que acaba de empezar a berrear va a ser un año caprino, un año cabrón, sin necesidad de mirar para el firmamento, ni de interpretar la cábala, ni de leer los posos del café. Que con los continuos topetazos de su cornamenta va a dar pocas satisfacciones desde su primer minuto. Ya el arranque ha sido tremebundo en España: un brutal recortazo del PP que traerá más paro y recesión económica y que recae en los que menos tienen. Si el sector privado está más muerto que vivo, y el público entra en coma con estas medidas de Mariano I, ¿hacia dónde se dirige la economía? No hace falta ser Einstein para contestar. Un año cabrón, pues, que en su concepción macro pinta tan, tan negro y va a dar tan pocas satisfacciones, que lo mejor será buscar refugio en las pequeñas cosas de la realidad micro de cada un@: la sonrisa de tu hij@, el acorde de guitarra que por fin lograste sacar, un artículo bien escrito, la receta que se te resistía, una emoción que te haga palpitar el pecho.