Primavera reventona

Claveles
Claveles

Por fin llegó la primavera con fuerza a Madrid y al resto del país, expulsando el frío y la grisura que reinó durante el largo y prolongado invierno de este año. La nueva estación ha entrado con mucha energía; más bien, ha reventado, como un clavel, llenando todos los rincones de luz, desparramando sus esencias por todas partes. Las ropas de invierno que solían cubrirnos se han retirado con rapidez a sus cuarteles, han corrido presurosas a refugiarse en los cajones tras caer de nuestros cuerpos como capas de cebolla. Los estantes de los mercados se van copando con los nuevos frutos de esta estación, las frutas y verduras que trae el buen tiempo y que alegran también los fogones con fragantes sabores. Han empezado los meses de intensa luz, para bañarnos por dentro y por fuera, aunque algunos cuerpos puedan padecer algo de astenia primaveral mientras se acomodan a la nueva situación. Los cambios siempre cuestan. Nos hacía falta el calor.

Web 2.0 power

Manifestación
Manifestación

Hablar del poder e influencia de las redes sociales de la web 2.0 a estas alturas parece de perogrullo, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Las redes forman ya parte de nuestra existencia y demuestran su eficacia a la hora de unirnos en una causa, como sucedió el pasado sábado con las exitosas manifestaciones y concentraciones que se desarrollaron en una veintena de ciudades de España, contra la impunidad de los crímemes del franquismo y a favor del juez Garzón. Buena parte de estas protestas se canalizaron a través de Facebook, en donde proliferaron grupos con cientos de miles de seguidores de la causa. La denominada por el sociólogo español Manuel Castells «autocomunicación de masas» de la era digital coexiste con la comunicación de masas de la era analógica («Comunicación y poder». Madrid: Alianza Editorial, 2009) e impacta en la opinión pública y en las relaciones de poder. Todos estamos en las redes sociales, como ayer describía El País en su suplemento dominical («Conectados. La era de las redes sociales»). Pero estamos sólo en los primeros tiempos de esta nueva sociedad red, que tiene a su disposición para desarrollarse todo el potencial de las nuevas tecnologías de la información para introducir «nuevos actores y nuevos contenidos en el proceso de organización social, con relativa independencia de los centros de poder», apunta Manuel Castells, uno de los mayores especialistas mundiales en sociedad de la información. Posiblemente no todos los asistentes a la multitudinaria manifestación del sábado en Madrid estuvieran en las redes sociales, pero lo que es seguro es que todas esas personas, algunas sin saberlo, se vieron afectadas por los revolucionarios procesos de comunicación que operan en la nueva sociedad. Continuará.

Felices, libres, iguales

Niño
Niño

Mi hija Estrella y sus compañer@s entran a clase entre un torrente de gritos y risas. Son niños y niñas de corta edad, y el color de su piel y sus apellidos no les importan lo más mínimo: somos los mayores los que creamos los prejuicios. Es una imagen en un colegio público de un barrio de Madrid, claro, porque en los centros concertados (sufragados también con fondos públicos, ojo) y privados estas estampas multiculturales, como se dice desde hace un tiempo, son más inéditas. Mi deseo como padre, como el de cualquiera de los que acompañamos a nuestros niños al cole a esa hora de la mañana, es que crezcan felices, libres e iguales. Pero hace falta mucha inversión pública, y mucha más voluntad política (y desde luego al menos en la Comunidad de Madrid no se ve en demasía), para que la escuela pública pueda integrar con eficacia a todos estos pequeños cuyas familias han llegado a España en los últimos años, al modo en que ha venido funcionando el sistema educativo público de nuestra vecina Francia (vecina, ¡pero a años luz en tantas cosas!). Ellos y ellas, los de origen oriundo y los que tienen su procedencia allende de nuestras fronteras, tan españoles los unos como los otros, representan el futuro de esta piel de toro, mestiza para siempre. Y ninguno ha venido al mundo ni con un crucifijo, ni con un velo, ni con una kipá debajo del brazo, sino con un ansia infinita de crecer, reírse y aprender.