Tarde de manifestación

Manifestación
Manifestación

24 de abril. Un día primaveral para pasar una tarde de manifestación, la que ha convocado la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, que comenzará a las 18:30 en Madrid, desde la plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol. En este lugar está previsto que el director de cine Pedro Almodóvar, la escritora Almudena Grandes y el poeta Marcos Ana den lectura a un manifiesto en solidaridad con las víctimas del franquismo y sus familiares. No será la única concentración en apoyo al juez Baltasar Garzón que tendrá lugar hoy en España; otros actos a la misma hora están convocados en otras ciudades, y también habrá concentraciones ante las embajadas de España de varias partes del mundo como Buenos Aires, Bruselas, Londres o París.  En las marchas, como explicaron los convocantes -que reiteran su respeto a las instituciones democráticas-, se mostrará la solidaridad con las víctimas del régimen y se pedirá «justicia, verdad y reparación» para los familiares de los «al menos 113.000 desaparecidos, los fusilados, encarcelados, represaliados y exiliados» por la dictadura. A manifestarse, que la tarde está buena y la causa es justa.

Rosa con espinas

Primo Levi
Primo Levi

Si se me permite una recomendación bibliófila para este 23 de abril, Día del Libro, hay una que a mí me hizo mi consejera áulica, cuyo asesoramiento siempre sigo, y cuya lectura acabo de terminar. No es un libro actual, pero el tema de fondo que aborda -la dignidad humana frente a la barbarie más monstruosa- está de permanente actualidad, marcado a fuego en el ADN de la historia humana. Se trata del título Si esto es un hombre, del escritor y científico italiano Primo Levi (1919-1987), de familia judía afincada en el Piamonte, y de origen sefardí por cierto. Levi narra de una manera magistral, sin gritar ni vomitar (que sería lo fácil), su estancia en el campo de concentración de Auschwitz, tras la que logró sobrevivir entre otras cosas movido por el afán de contar toda aquella monstruosidad tan inconcebible, para que, como él mismo dice, «la memoria de lo sucedido en el corazón de Europa, y no hace mucho» pudiera servir «de sostén y admonición» para las generaciones venideras. Quizá lo hayan leído; en caso de que no lo conozcan, búsquenlo. Si es para regalo, no necesitarán acompañarlo de una rosa como acostumbran en Cataluña, porque este libro es, en sí mismo, una rosa con espinas resistentes que floreció sobre el inmenso lodazal que fue el nazismo.

Carta a Paul Auster

Paul Auster
Paul Auster

«Estimado Paul Auster. Sus libros siempre me hacen pensar en los complejos vericuetos de la identidad humana, que usted con tanta maestría describe, y desde planos tan distintos. Creo recordar que es en su libro semibiográfico El Palacio de la Luna donde uno de los personajes habla de que en alguna parte, en algún lado, vive un tipo igual que él, o que yo, o que usted, que posiblemente se llame igual que usted, o que yo, y tenga el mismo rostro y quizá piense lo mismo. O piense totalmente distinto pese a ser en apariencia tan iguales. Un amigo me contó hace mucho, cuando éramos adolescentes, en la edad del dolor, la siguiente pesadilla: perseguía, entre brumas, a un individuo de aspecto fantasmagórico y enmascarado, por los pasillos en penumbra del colegio donde estudiaba; le atrapaba, caían rodando al suelo y mi amigo le acababa golpeando la cabeza con un melón, o una sandía; qué extraño desenlace. Al quitarle la máscara, descubrió que el tipo fantasmagórico, desvanecido, tenía su misma cara. Nuestro principal enemigo está en nuestro interior.»