Máscaras y emoticonos

Máscara veneciana
Máscara veneciana

La vida se está simplificando a ritmo de emoticonos, esos dibujitos que casi todos ponemos en nuestros mensajes informáticos para ilustrar nuestro estado de ánimo, y que nos ahorran escribir un montón de palabras para decir si estamos bien, mal o regular. Al paso que van la burra de la economía semántica, por un lado, y los malos modales, por otro, ¿acabaremos, Faktuna, luciendo emoticonos sobre nuestros rostros, al modo de máscaras venecianas? ¿Tendremos un fondo de armario de máscaras-emoticonos para ponernos antes de salir a la calle, y evitar así dirigir la palabra y advertir de paso de nuestro estado a nuestros semejantes? ¿Se atreverán los más osados a lucir, en lugar de emoticonos, ideogramas chinos sobre sus rostros? Preguntas sin respuesta que el tiempo resolverá. 😉

Versos frente a iniquidad

García Lorca
García Lorca

¿Dónde está Lorca? Sus versos y su obra, en la memoria de todos. ¿Sus restos? En alguna zanja que sus asesinos se cuidaron mucho de esconder.  Federico García Lorca, cuya muerte es perenne símbolo de la inocencia frente a la despiadada iniquidad fascista, no está nunca solo; sus poemas corren en boca de todos, sus libros nos dan calor siempre. Los autores de su crimen, y los responsables máximos de su horrendo asesinato, yacen posiblemente rodeados de mármol y oropel, pero a su alrededor sólo hay un pavoroso silencio gélido: el que les acompañará durante toda la eternidad.

Abstenerse personas raras

Hojas de otoño
Hojas de otoño

Faktuna vio un anuncio en una revista de segunda mano. Se busca gente que deteste el ruido, que disfrute del rumor de las fuentes, a la que le guste dar patadas a las hojas amarillas que el otoño hace caer de los árboles por el mero gusto de darles patadas. Que se lo pasen bomba haciendo un bizcocho o tumbados en el sofá mientras cae la noche, mirando a las musarañas. Que prefieran irse andando al metro en lugar de cogerse un taxi al salir del trabajo por el mero gusto de que el aire les refresque el rostro. Abstenerse personas raras.