Solidaridad con Haití

Haití
Haití

El refranero español es certero cuando describe la desgracia que parece cebarse siempre con los mismos: «A perro flaco todo se le vuelven pulgas». Acaba de pasar en forma de terremoto en Haití, una de las naciones más pobres de la Tierra, con una convulsa historia, causando un número incalculable de muertos (se habla de que pueden ser cien mil) y tres millones de damnificados. En suma (mejor habría que escribir «en resta»), una tragedia gigantesca para un país de diez millones de habitantes y ya de por sí paupérrimo (el 70% de su población vive en la pobreza). Las imágenes son dantescas. Las instancias internacionales, entre ellas el Gobierno español, se pusieron en marcha para paliar la catástrofe nada más conocerse el seísmo, y las oenegés activaron inmediatamente sus mecanismos de cooperación. Son muchas las entidades que han abierto cuentas para recoger fondos; por ejemplo, Solidaridad Internacional, una ONG que contaba con varios proyectos en el país. Cada uno de nosotr@s puede poner su granito de arena para enmendar el refrán que abría este artículo.

Robinsones del mundo, ¡rehúyanse!

Simon & Garfunkel
Simon & Garfunkel

«Esto es una entrevista, pero no le permito que me tutee, joven. Le agradecería que me llamara señora Robinson, sin más confianzas. Estamos en un presidio, ¿sabe usted lo que es eso?, y no quiero que luego mis compañeras de celda me hagan chanzas cuando usted se haya marchado. No, no pregunte más, que me tiene aburrida. Mi ex marido, el ex ministro, decía que ustedes los periodistas sólo van en busca de un titular; pues bien, apunte, que se lo voy a dar: como suelen decir los jóvenes, se me fue la olla. La obsesión enfermiza por buscar la virtud y por evitar el pecado acabó por volverme loca y caer en lo contrario. Ya me lo decía hace mucho una amiga a la que no he vuelto a ver: Tanta represión no es buena, querida, sólo genera desarreglos mentales. Lo malo es que tenía razón. Estoy cogiendo confianza con usted, joven, lo que no sé si es bueno o malo. ¿Lleva mucho tiempo trabajando en prensa? Lástima no haberle conocido en la calle. Vale, te dejo que me tutees: puedes llamarme Iris.»

Paradoja del merengue

Merengue
Merengue

El parte: casi todo sigue nevado. Resulta que estos días hay alguien por ahí arriba, en los espacios estratosféricos (¿?) sobre la vertical de nuestra dulce patria, que no para de montar claras a punto de nieve, produciendo un merengue colosal que derrama a continuación sobre todos los rincones de España, para satisfacción de niños y niñas, esquiadores y aficionados a la fotografía. Qué paradójico: ¿sabían que uno de los trucos para que el merengue no baje y crezca firme es añadirle un pellizco de sal? Ya ven, en repostería lo salado se une a lo dulce para que el merengue no desaparezca. Y en cambio aquí abajo, en las calles de nuestras ciudades, los operarios no cesan de esparcir sal para evitar que la nieve, o el merengue éste celestial, se agarre al pavimento. Una pregunta final: en el Reino Unido, con la que les está cayendo, ¿habrán llegado a recurrir a los almacenes de la ilustre sal Maldon para evitar el merengue on the road? Qué raro es todo.