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Archivo de la etiqueta: amor

Miss Sonrisa

Sonrisa, sunrise

Sonrisa, sunrise

¿Es el ser humano el único animal del universo mundo con capacidad para sonreír? Tal vez. La sonrisa es un gesto bien bello y profundamente humano cuando es verdadero y sale de dentro. También hay medias sonrisas que despistan y cuyo significado es equívoco. Uf, y ojo, que hay sonrisas de farsantes, a cargo de grandes fingidores y gentes falsas podridas por dentro y por fuera. Sonrisas falsas y falsas sonrisas. Sonrisas tímidas que todos esbozamos ante una situación que no sabemos cómo controlar. Hay sonrisas que iluminan el mundo y llenan de luz cualquier estancia, por oscura que esté la habitación y por mucho que el cuarto no tenga ventanas que dejen penetrar el sol. Sonrisa vendrá del latín, como casi todo nuestro idioma (el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no lo clara demasiado, pero seguro que es así). Sonrisa se parece mucho a sunrise, amanecer en inglés. Parece que la palabra española y la otra en inglés no tienen nada que ver a simple vista, pero yo creo que sí tienen un vínculo, sin duda: porque hay sonrisas que son amaneceres que acaban con el miedo y la noche oscura, que espantan el frío y traen calor. Sonrisa = sunrise. Sonrisas de amanecer, con promesas de mil amaneceres más, que al producirse son un fogonazo de amor, que echan por tierra la tristeza, que basta evocar para que el alma y el corazón brinquen de contento. ¡Miss Sonrisa!

 
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Publicado por en 8 noviembre 2017 en Actualidad

 

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Declaración de dependencia

Hartito como estaba aquel hombre de tanto enredo catalán, de ensoñaciones, entelequias y arcadias felices que solo existen en las mentes de los locos cariocos, se levantó por la mañana y decidió dirigirle a su amada una declaración  de dependencia. No de independencia, que de eso ya tenía bastante con Puigdemont y sus cuates, sino de dependencia. Dependencia de sus palabras, de sus ojos y de su piel. Aquel hombrecillo perdidamente enamorado mandó las siguientes palabras a su amada, mediante un cablegrama eléctrico remitido desde todos los poros de su piel a la otra piel deseada. Tal vez incluso se lo remitió a través de las conexiones químicas invisibles que se producen entre seres enamorados: “Querida mía, no aguanto más DUIS, más declaraciones vacías, más cuentos a cuenta de la independencia de un cacho de España. Me salen por las orejas tanta soflama, tanta tertulia televisiva, tantos ríos de tinta vertidos. No soporto más tontunas y lo único que me preocupa es en lo que creo que debo ocuparme. En estos momentos de desconcierto, te confieso mi amor pleno y dependiente. En estos tiempos de falsedad descomunal y de la farsa que se ha apoderado de todos los espacios de la vida pública, mi bandera eres tú, mi patria empieza y termina en ti. Tú eres lo que siento como único verdadero en medio de tanta mentira”. ¿No es acaso el amor la más poderosa de las fuerzas del universo?

 
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Publicado por en 26 octubre 2017 en Actualidad

 

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Letras y ciencias

Engranaje

Engranaje

«Cuando tenía 20 años, doctora, tuve una novia que estudiaba Medicina. Yo hacía una carrera de Letras, pero sentía que las letras no me bastaban para comprender la mecánica de mi cuerpo; los engranajes, vaya. Así que comencé a frecuentar el comedor de la cercana Facultad de Medicina, y no paré hasta que comencé a salir con una estudiante de mi edad y con las mismas inquietudes, solo que al revés: a ella las ciencias no le explicaban lo suficiente las reacciones de su cuerpo y necesitaba una mente de letras que intentara descifrarle los misterios de la vida, del amor y del deseo. Hacíamos el amor a todas horas para engranarnos y engrasarnos mejor: en los baños de la facul, en casas de colegas, en el coche de sus viejos, en donde podíamos. A fuego lento, eso sí, para que las ciencias y las letras emulsionaran en puntos de cocción adecuados. A fuerza de conjunciones fuimos comprendiendo nuestros respectivos engranajes, pero se dio la paradoja de que pasado el tiempo nos aburrimos el uno del otro porque ya no teníamos nada que explicarnos, ni que desvelarnos. Ella acabó saliendo con una alumna de Cirugía, porque quería recomponer algunos engranajes que las letras no reparaban, y yo, doctora, acabé en manos de una estudiante de Metafísica que me descubrió significados por encima de las palabras.»

 
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Publicado por en 22 enero 2012 en En la consulta

 

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