Post para Estrella

Reyes Magos
Reyes Majos

Este es un post para mi niña Estrella. Ahora que empiezas a leer. Te he contado muchos cuentos. Ahora te toca a ti descubrirlos. Cada sílaba se une a la siguiente. Varias sílabas bailan en tu mente. Las palabras son mágicas. Las palabras atesoran mundos. Tú lo sabes bien. Tú inventaste Faktuna. Nunca dejes de imaginar. El gato se pinta las uñas. El búho suda por la noche. La marmota se pasó con el orfidal (uy, esta frase mejor no la leas). La pata se tira un pedo de colores. Papá Noel tiene hipo. Los renos van a su bola. Somos monstruos felices. Esta noche había una bonita luna. La luna levantina parecía tener nariz. La luna dormía como acunada. La lagartija muda su piel. La cambia por otra recién comprada en el H&M («¡maldito consumismo navideño!», grita mientras ve los números rojos de su tarjeta de crédito; ésta tampoco sé si te conviene mucho). Los Reyes Majos son muy magos. Reparten muchos regalos. No tienen tiempo de hacer pis. Tampoco caca. La última frase es un poco más larga, pero tienes que leerla entera y llegar hasta el final, porque es especial para ti: Estrella tiene un corazón muy dulce, que sabe a calabaza asada recubierta de nueces y rociada con miel.

Fruta madura

Chirimoyas
Chirimoyas

Compré unas chirimoyas hace unos días. Grandes, lustrosas. Las elegí de escama grande: es un truco que me dio un frutero: las de escama grande son siempre las que tienen menos pipos. Si son de escama pequeña, huye de ellas; no hay dios que las coma; se te atascarán los dientes con tanta semilla y apenas paladearás su carne. Venían las frutas envueltas en papel de estraza y las saqué de él al llegar a mi casa. Las metí en la nevera. Y ahí la jodí: algo alteré en ellas, que no llegaron a madurar bien; algo rompí en su maduración natural, que se corrompió la pulpa y no hubo nadie que se atreviera con ellas. Hubo que tirarlas. Y esto me dio que pensar en la diferencia entre envejecer y madurar. Hay gentes que van envejeciendo por fuera, pero su pulpa se pudre por dentro, o se queda acorchada y no son jugosas al paladar. Que no maduran bien, vaya, por lo que sea. Su envoltorio se va avejentando por fuera, pero por dentro están huecas, acorchadas o, lo que es peor, podridas. Envejecer y madurar no son procesos que vayan en paralelo, pensé. Se trata de crecer por dentro conforme pasa el tiempo, pero no siempre ocurre. Hay que ver lo mucho que el cerebro maquina, y todo a raíz de comprar unas simples chirimoyas.

Bendita rutina

Rutina
Rutina

Amanecer con las noticias en la radio; uf, dan ganas de anochecer de nuevo. Hacer mis ejercicios. Preparar el desayuno. Esbozar estas líneas del bloc. Llevar a la niña al cole; reírme con sus últimas ocurrencias. Pillar el periódico, para ver qué ha ocurrido en estos días e intentar comprender algo. Qué despiste de actualidad: ¿CiU goleó al Madrid?; ¿fue al revés? ¿Qué pasa con unas filtraciones? Meterme en el Metro para recorrer las tripas de la ciudad antes de lllegar a mi trabajo. Correos sin contestar no tengo. Repasar tareas pendientes de aquí a fin de año y pensar en el siguiente; bueno, mejor no pensar en el siguiente. Ir a nadar a la hora de comer. Vuelta al curro. Y volver a agradecer todo el afecto recibido en estas últimas semanas tan duras. Aprender a convivir con esta herida que me ha salido a la altura del corazón; seguro que irá cicatrizando, seguro, pero de momento me entra frío. Bendita rutina.