Vapor en la noche

Tren de vapor
Tren de vapor

«Faltan sólo unos escasos minutos para que ese tren que veo desde la única ventana de mi casa que da al mundo llegue a su destino. Suelta una gran cantidad de vapor, y una estela a su paso anima, en la distancia, esta sosa noche de principios del siglo XX. Hace mucho frío; las volutas de vapor se dibujan a su alrededor como algodón de azúcar, desparramando su haz blanquecino en la oscuridad. El tren funde su último carbón en su estirada final, penetrando en la estación de esta capital de provincias. Y en el tercer vagón, en el coche cama que está detrás del coche restaurante, una pareja hace el amor despacio, con una cadencia que intenta acompasarse a la marcha del tren, ajena a la propia entrada de la máquina en la estación, ignorantes de que han llegado a su destino. No les turba siquiera el alboroto de los pasajeros de los compartimentos vecinos que recogen apresurados su equipaje. De su amor quizá nueve meses más tarde nazca una criatura morena, tiznada de carbón en recuerdo de aquella apasionada noche que ahora es sólo un recuerdo vaporoso.»

Días de fútbol

Balompié
Balompié

«Ahora hay fútbol todas las noches y a mí, que me resulta indiferente, me hace preguntarme por el embrujo que ejerce este deporte sobre la gente. En todas las teles, en todas las radios, fútbol y más fútbol. Pienso sobre este asunto y me acuerdo de mi ex marido, que sólo tenía cabeza para pensar en el equipo de sus amores, mientras que a mí no me hacía ni caso. Fue uno de los motivos para dejarle. Me lo pensé mucho antes de volver a vivir en pareja, que ya saben ustedes que siempre puede ser un riesgo para la salud, pero al final me enamoré -nos enamoramos- y estoy muy a gusto con mi compañero actual. Después de mi experiencia anterior, a esta situación de bienestar ayuda que a mi amor de hoy en día el fútbol le dé igual: de hecho, mi actual esposo tuvo un jefe que no veía normal que no disfrutara con el balompié; solía preguntarle si es que tenía una tara física o un trauma de la infancia que explicara su desapego al mundo del esférico. Yo tara física no le veo -me conozco muy bien la geografía de su cuerpo-. Respecto a lo del trauma… el atlas de su alma me resulta más recóndito y, total, ¿quién no acumula algún trauma a estas alturas de la vida?»