Inputs y outputs

Cabra
Cabra

Loco mundo. Vacunamos a las máquinas informáticas que nos rodean para que no contraigan virus, se vuelvan locas y perezcan entre estertores de unos y ceros, pidiendo a gritos ser formateadas. Nos gastamos una pasta en medicamentos para nuestros bien provistos botiquines domésticos -casi todos tenemos una pequeña farmacia en nuestro hogar-, mientras en otras partes del mundo carecen de una simple aspirina. Llevamos a nuestros ordenadores a que los miren en clínicas informáticas tras enloquecerlos con toda la información que les metemos, pero nosotros nos creemos los más cuerdos a pesar de que también somos simples terminales sometidas a un incesante trasiego de inputs y outputs por segundo, que tras largos años acaban rayándonos (y rallándonos) el disco duro, sin que haya antivirus que valga para sanarnos de la locura cotidiana. Locos que se creen cuerdos y gentes cuerdas que realmente están como cabras -pobres animales, siempre invocamos su nombre en vano para justificar nuestra insania-; así es la vida.

¡Inmersión!

Yellow submarine
Yellow Submarine

No es de extrañar que en la patria de uno de los inventores del submarino, Isaac Peral, haya tantas cosas que no se vean a simple vista. De ellas sólo se advierte una pequeña parte, como ocurre con los icebergs, porque el resto está sumergido. Pasa con la economía, con un porcentaje muy significativo del PIB bajo el agua. Y ocurre también con otros temas, como con la inmigración. La derecha española, siempre presta a mover cualquier espantajo con tal de arañar votos, insinúa más mano dura contra la inmigración, al calor de lo ocurrido en algunos municipios, en donde se niegan a empadronar a inmigrantes irregulares ignorando la normativa legal que obliga a inscribir a todos los residentes, con independencia de su situación legal. Qué desfachatez. A estas buenas gentes de ley y orden no les importa tener extranjeros que cuiden de los niños, atiendan a sus mayores y se encarguen de sus tareas domésticas; ahora, luego, a efectos de derechos, que no se les vea mucho, que vivan sumergidos. Olvidan que todos vivimos en el mismo submarino amarillo, que todos formamos parte de esta piel de toro de España que se ha coloreado en mil tonos durante los últimos años.

Día del Señor

Mantis religiosa
Mantis religiosa

Como hoy es el día del Señor y Éste debe hallarse ahí arriba con todas las terminales bien abiertas, muy pendiente de las plegarias y ruegos que se vayan a producir aquí abajo, me tomo la libertad de interpelarle por el caso Munilla. He de precisarle que no formo parte de su grey, mas lo hago en su calidad de presidente honorífico (¿?) del Consejo de Administración de esa milenaria corporación. Así que, ¿conoce las palabras de su empleado? Se las recuerdo: «Existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días. También deberíamos llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestra concepción materialista de vida» (Munilla dixit). Quizá no las oyera, dado que la confesión del obispo no se hizo en la cadena que Usted administra, pero cualquier asistente celestial se las puede buscar en Internet; seguro que están hasta en el Spotify. ¿Las comparte? Si la respuesta es negativa, ¿le pondrá algún correctivo? ¿Qué tal destinarle una temporada a Puerto Príncipe para ayudar, por ejemplo, a los bomberos españoles que están haciendo un heroico trabajo, propio de dioses?