General Invierno

Copo de nieve
Copo de nieve

El General Invierno ha llegado a Madrid. Los copos de nieve se van depositando sobre las calles con su blandura de blanco algodón. También los años van blanqueando -aclarando en otros casos- nuestras cabezas, y ahí el grado de blandura y dureza de los copos del dios Cronos depende de la existencia de cada cual. ¿Sabes Faktuna?, mi hija Estrella dice que la nieve está hecha de harina y leche.

Somos vampiros

Moda vampírica
Moda vampírica

Los vampiros están de moda. Se ven por doquier en marquesinas de autobús, series de televisión, estrenos cinematográficos y superventas de librerías. Modas aparte, es cierto que, sin que España sea Transilvania, algo de gusto por la sangre ajena tenemos. Desde los cruentos enfrentamientos civiles que desgraciadamente en el pasado han teñido de rojo la piel de toro, hasta la gastronomía (qué haríamos sin las morcillas presentes en tantos fogones regionales, o las antaño tan frecuentes tapas de sangre de los bares), a los ibéricos nos va la hemoglobina. ¿Sabes, Faktuna?: hasta mi hija pequeña, con la que comparto algún colmillo afilado, me lo dice sonriendo: «Papi, somos vampiros».

Dos mil años de mal humor

Auto de Fe_FranciscoRicci_1683_MuseodelPrado
Auto de Fe

Cuánta razón tienen los señores esos de negro (suelen ser señores) que parecen llevar dos mil años de mal humor: el aborto debe ser delito. Y me parece que se quedan cortos: a las mujeres que abortan, garrote vil y a la hoguera. Siempre hay tiempo de volver a esa estampa de la Plaza Mayor de Madrid tan bonita en siglos pretéritos, con sus autos de fe, sus capirotes y sus inquisidores. Aquí lo sagrado lo marcan ellos, faltaría más, que para eso tienen el monopolio de la verdad absoluta y de la única moral digna de tal nombre. Al resto, ni agua (bendita), aunque a estas alturas de la historia (estamos en el siglo XXI y en una sociedad laica, señores de negro) seamos mayoría (modestamente, creo, Faktuna) los que pensamos que las únicas leyes verdaderas son las que se dan los hombres y las mujeres -sin religiones que valgan- y que, sobre el asunto que abría este post, lo único sagrado es el cuerpo de la mujer y su sagrado derecho a decidir acerca de su maternidad, cuándo y cómo quiera, y amparada por las leyes.