Frente procuernos

Toro de Osborne
Toro de Osborne

Parte meteorológico: un frente procuernos atraviesa España en este invierno interminable, cual borrasca de bajas presiones que agita también las bajas pasiones. ¡Sorpresa!: las isobaras las están meneando baronesas y barones del PP. Ante los grandes problemas que atraviesa el país, la derecha no tiene otra cosa que hacer que dedicar grandes energías a defender las corridas de toros. Es un nuevo frente popular, que se une a otros frentes puestos en marcha: por ejemplo, el que algunos han lanzado contra el juez Garzón para dejar sin efecto las actuaciones de la justicia en el caso Gürtel, que éste sí es un buen morlaco con grandes astas. ¿Les gustan los toros? A mí no, al igual que tampoco aplaudo otras «costumbres» y «tradiciones» que se llevan a cabo con animales en infinidad de fiestas patronales. Y tampoco me gusta que los de siempre se inventen problemas de convivencia a cuenta de cualquier cuento, politizando y tensando el ambiente con cualquier pretexto, para ver si así amarran unos votos. Ahora resulta que la esencia de España está en juego por un quítame allá esos cuernos. Más seriedad, señor@s, que se les ve el plumero.

Lógicas totalitarias

Orlando Zapata
Orlando Zapata

Se ha escrito y comentado mucho estos días acerca de la paradoja de que uno de los pistoleros de ETA detenidos el pasado domingo en Normandía (Francia), Beinat Aginagalde, fuera médico. Que una persona formada para salvaguardar la vida y la salud de los demás acabara asesinando a tiros al concejal socialista Isaías Carrasco o al empresario Inaxio Uria hace preguntarse acerca de las extrañas lógicas totalitarias que anidan en las mentes de estos sujetos, y de éste más en concreto, que un día cambió el fonendoscopio por la pistola. Ahora le espera la cárcel en lugar del hospital, la celda en vez de la consulta; ese es el destino de todos los terroristas que pretenden, vanamente, imponer a tiros su totalitarismo a una sociedad democrática en pleno siglo XXI. Hay más paradojas estos días, como la de un régimen, el cubano, surgido hace décadas al calor de un clamor revolucionario y transformado desde hace demasiado tiempo en una gerontocracia que condena a jóvenes disidentes como Orlando Zapata. La tímida mirada de Zapata, del que, tras su reciente muerte, apenas conocemos unas fotos, no parecía encubrir a ningún peligroso criminal -como dicen algunos-, sino simplemente a una humilde persona que alzó su voz para pedir libertad. El respeto a los derechos humanos y la defensa de la democracia son la mejor vacuna contra las lógicas totalitarias que acompañan como una amenaza al ser humano desde el principio de los tiempos.

Hipocresía y pregunta

Derecho a decidir
Derecho a decidir

La aprobación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la nueva ley del aborto, ha desencadenado la habitual respuesta cavernaria. Al PP, que anuncia que la llevará al Tribunal Constitucional, cabe hacerle una pregunta: ¿derogarán esta norma si llegan al poder? ¿Derogarían también otras leyes que garantizan avances sociales, como la del matrimonio homosexual? Porque suele ocurrir que los conservadores, que no tienen empacho en ser los primeros en beneficiarse de estas leyes, no hacen nada contra ellas cuando gobiernan, con una actitud singularmente hipócrita (bajo los gobiernos de Aznar se practicaron en España 500.000 abortos). También la jerarquía eclesial, obsesionada desde hace siglos por la reproducción, el sexo y la muerte, ha corrido rauda a exigir su abolición. Es la reacción habitual en los del alzacuellos, siempre tan amigos de darle al altavoz y de que todos digan amén. Estamos en el siglo XXI y las leyes las hacen los hombres y las mujeres; diríjanse a su grey, pero déjennos en paz al resto. Conocí el caso de una mujer a la que, hace un par de años, en plena persecución contra las clínicas abortivas, se le presentó en casa, por la noche, mientras bañaba a sus hijos, una pareja de la Guardia Civil, para revuelo de sus vecinos, preguntándole por qué había abortado, haciéndole sentir como una delincuente. Imagínense cómo se sintió en plena España democrática. Estas situaciones son las que la nueva ley busca erradicar, garantizando para siempre el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad. Tendrán derecho a interrumpir su embarazo hasta la semana 14 sin justificarlo, sin tutelas que valgan; porque ese es su derecho, para despecho de los hipócritas y de los del alzacuellos.