
Mes: octubre 2010
Blog Action Day

En el principio era el agua y el agua era Dios. Así fue, cambiando el versículo bíblico: la vida se originó en el agua de este maltratado planeta, hace millones de años, por una feliz conjunción de elementos que desencadenaron las primeras formas de existencia conocidas, en el comienzo unas bacterias primitivas que fueron dando paso a formas de vida más complejas. El agua nos dio la vida y nos la sigue dando, aunque el trato que el ser humano da al agua no es recíproco. Como este viernes recuerda el Blog Action Day (BAD), un evento que se celebra con carácter anual para suscitar un debate sobre un asunto concreto -en la edición de 2010, el líquido elemento- «casi mil millones de personas siguen sin acceso a agua potable. Es decir, prácticamente una de cada ocho personas en el mundo están expuestas a enfermedades que es posible evitar e incluso a la muerte por algo que la mayor parte de nosotros damos por hecho». El acceso al agua, considerado como un derecho por parte de las Naciones Unidas, sigue estando vetado para una buena parte de la población mundial y será una de las fuentes de conflictos en este recién comenzado siglo. Uno de los objetivos de este BAD (que de bad tiene poco) es precisamente apoyar los esfuerzos de la ONU para el logro de uno de los objetivos de Desarrollo del Milenio: reducer a la mitad, para 2015, el porcentaje de personas sin un acceso sostenible a agua potable y a saneamiento básico, de forma que un gesto tan cotidiano para nosotros como abrir el grifo sea también una realidad en todo el mundo.
Rescate global

Nunca el remoto desierto de Atacama, desconocido sin duda para gran parte de la humanidad, estuvo tan próximo. La proeza del rescate de los 33 mineros chilenos atrapados en una mina que no cumplía los mínimos requisitos de seguridad se ha convertido en un espectáculo global, retransmitido al minuto y en directo por centenares de medios de comunicación de todo el orbe, convirtiéndose en un gran show que ha batido marcas de audiencia. El relato reunía componentes de dimensiones épicas para actuar como un imán que despertara el interés de todo el mundo en una sociedad global mediática, como así fue. Esta proeza será llevada al cine, sin duda (una radio acaba de decir que parece ser que le ofrecerán el papel de jefe de los mineros a Javier Bardem). El guión se lo ha escrito la vida, así que no tendrán que invertir mucho en escritores. Y una pregunta de cara al futuro: ¿habrá supuesto esta tragedia con final feliz un punto de inflexión en la percepción de la realidad? ¿Volverán a suscitar sucesos como este, ocurran donde ocurran, el interés de todo el mundo, o no tendrán la misma repercusión global? Quizá sí, siempre y cuando estén aliñados con las piezas con las que se monta un buen relato. Esto puede parecer cínico, pero en la era mediática global somos sobre todo devoradores de historias, algo que se aplica en todos los ámbitos (de la política a la publicidad), como puso de relieve el investigador social francés Christian Salmon en un reciente e interesante libro, Storytelling.
