Chorizo y choris

Rico chorizo
Rico chorizo

El origen del chorizo se sitúa en el feliz matrimonio entre las tripas rellenas de carne curada de cerdo que se estilaban en esta piel de toro desde tiempos inmemoriales con el sabroso pimentón que llegó de América. Debían de correr los siglos XVI-XVII cuando se produjo aquel encuentro, según narra el estudioso de la gastronomía patria Néstor Luján en su célebre tratado Como piñones mondados. Cuento de cuentos de gastronomía (Barcelona: Círculo de Lectores, 1996). Es curioso, no obstante, que esta palabra que nos hace la boca agua se comenzara a aplicar a aquellos que practican el hurto y la rapiña. Parece ser, dice Luján y avala la Real Academia de la Lengua, que el término chorizo usado en este segundo caso proviene del caló «chori» («ladrón»), que se amplió en una sílaba por semejanza con el nombre del rico embutido, y por desconocimiento a su vez del lenguaje gitano. Choris y chorizos haylos bastante. Los chorizos son muy frecuentes en nuestra gastronomía para su empleo en crudo o guisados. Pululan también otros choris embutidos en caros trajes, y muy indigestos: sólo hay que sumergirse en alguna parte del sumario del caso Gürtel, la mayor red de corrupción de la historia democrática de España, para salir rojo de pimentón y de bochorno por la industria chacinera que sentó sus reales junto a la madrileña calle de Génova.

Bad day

Barack Obama
Barack Obama

Sí, es sin duda un mal día para la derecha neocon de Estados Unidos. La Cámara de Representantes dio luz verde en la madrugada de este domingo (por una estrecha mayoría: 219 votos a favor y 212 en contra) a la reforma del sistema sanitario norteamericano, lo que representa un paso clave (aunque no sea el último) para el logro de uno de los proyectos estrella de la Administración de Barack Obama, que pretende dotar de seguro médico a más de 30 millones de estadounidenses que en este momento se calcula que carecen de él y establecer en la primera potencia mundial un sistema similar -aunque con menos prestaciones- al de la cobertura médica universal de Europa occidental, una carencia realmente difícil de creer en una sociedad tan avanzada (al menos a ojos de muchos defensores del Estado del Bienestar en esta otra orilla del Atlántico). El Yes, we can (Sí, podemos) de la campaña obamiana se transforma así para los seguidores del presidente en Yes, we did (Sí, lo hicimos), alcanzando un objetivo que otros mandatarios estadounidenses no pudieron conseguir. Congratulations!

Brama la caverna

Bibiana Aído
Bibiana Aído

Escucho las tertulias nocturnas que perpetran algunos medios; cada uno tiene sus depravaciones y mortificaciones. Y oigo que brama la caverna contra la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que este miércoles por la mañana, en unas jornadas del PSOE en el Senado sobre Universidad e Igualdad, apuntó la idea de que la tradición intelectual feminista pueda tener una mayor presencia en la formación universitaria, para reivindicar así un mayor protagonismo de los estudios de igualdad en las aulas; qué osadía más condenable. Es curioso que todas las iniciativas de este Ministerio reciban una descalificación inmediata y feroz por parte de la derecha sociológica (quizá pueda un@ consolarse con el cervantino ladran, luego cabalgamos). La ignorancia es muy atrevida, y cuando se reviste de la intolerancia derechista que exhiben algunos llega a ser un engrudo demasiado estomagante. Son los mismos que se olvidan de que no fue hasta hace sólo un siglo -marzo de 1910- cuando se autorizó el acceso sin restricciones de las españolas a la universidad; o sea, al conocimiento superior; ¿lo sabían? Es la misma caverna que, por cierto, no abre la boca -por citar otra cuestión de actualidad- ante las reiteradas y constantes denuncias de abusos sexuales a niños que se vienen sucediendo en estos días en instituciones religiosas. Esto último sí que es una vergüenza absoluta sin paliativos que merece una condena eterna por los siglos de los siglos amén. ¡Digan algo!