Abstenerse personas raras

Hojas de otoño
Hojas de otoño

Faktuna vio un anuncio en una revista de segunda mano. Se busca gente que deteste el ruido, que disfrute del rumor de las fuentes, a la que le guste dar patadas a las hojas amarillas que el otoño hace caer de los árboles por el mero gusto de darles patadas. Que se lo pasen bomba haciendo un bizcocho o tumbados en el sofá mientras cae la noche, mirando a las musarañas. Que prefieran irse andando al metro en lugar de cogerse un taxi al salir del trabajo por el mero gusto de que el aire les refresque el rostro. Abstenerse personas raras.

Donde viven los monstruos

El libro de Sendak
El libro de Sendak

Las honduras del ser humano son inalcanzables. ¿Con cuántos seres de apariencia angelical se topa uno a diario en el trabajo, en las escaleras, en la calle, que en su interior albergan monstruos despiadados? ¿Sabes, Faktuna?, puestos a elegir monstruos me quedo con los del clásico libro infantil norteamericano de Maurice Sendak, que inspiran una película (Donde viven los monstruos, Where the wild things are en su título original en inglés), cuyo estreno tendrá lugar este 18 de diciembre. Estos sí que son monstruos entrañables, y no dan las dentelladas que propinan otros seres de aspecto inocente con los que nos cruzamos todos los días.

Ceros y unos

Código binario
Código binario

De la era analógica hemos pasado, no sin sobresaltos, a la digital. De forma en apariencia sencilla la realidad ha quedado reducida a las combinaciones de unos y ceros del lenguaje informático binario que conforma nuestro mundo, cuyo cifrado y descifrado está sólo al alcance de unas mentes privilegiadas. De conversaciones telefónicas a transacciones bancarias, todo un flujo de datos, de legiones de traviesos unos y ceros, danza en un éter infinito a nuestro alrededor, sin rozarnos a primera vista. Pasiones, desencuentros, citas, confidencias, quiebras, enfados… en forma de un código invisible que aletea sus alas con dibujos de unos y ceros y para cuya captura tal vez alguien se invente alguna vez unas tupidas redes cazamariposas como las que usan los entomólogos.