El Guernica

Guernica
Guernica

Ya se ha movido bastante. Comenzó su andadura en París, con motivo de la Exposición Universal de 1937, mostrando al mundo, desde el pabellón español, el horror de los bombardeos fascistas en la Guerra Civil. De allí pasó a Nueva York, a su Museo de Arte Moderno, con algunos otros viajes de por medio. De esa gran metrópoli, capital del mundo, regresó a esta gran otra ciudad que es Madrid, a los pocos años de la Transición democrática, en 1981, cumpliéndose así el deseo de Picasso de que esta obra no volviera a España mientras estuviera bajo el yugo y las flechas franquistas. Su primer hogar fue el Casón del Buen Retiro, frente al parque homónimo; y era grato dar un paseo por el parterre que está enfrente y pasar luego a echar una ojeada al cuadro. De allí lo movieron al Reina Sofía,en 1992. Así que, en efecto, mejor que no se mueva más, porque además, por su avanzada edad, presenta un delicado estado de salud. Total, sin necesidad de más mudanzas, es un cuadro que forma parte de la memoria colectiva y que decoró muchas de nuestras habitaciones de adolescentes, como un símbolo permante del horror de la guerra. El Guernica está bien donde está.

Voces y jadeos

Especies picantes
Especias picantes

«Buenas tardes, doctora. Uso audífono desde hace muchos años, desde que comencé a quedarme sordo, demasiado pronto para mi edad. Pero ahora me preguntaba si lo puedo dejar de usar, o al menos cambiarlo por uno menos potente; no sé. Verá, me acabo de comprar una casa de segunda mano. Cuando entré en ella, me transmitió muy buenas vibraciones. Estaba sin amueblar, salvo la cocina y el baño. En la cocina me llamó la atención un mueble especiero muy bonito; creo que es de madera de palo de rosa. Lo sorprendente es que los anteriores dueños de la casa, una pareja joven sin niños, habían dejado allí botes llenos de especias y algunos recipientes con otros productos. Destapé un bote de cebollas, que aún se conservaban bien -qué extraño-, y al instante creí oír unos lloros; sí, eran voces mezcladas con llantos. Lo volví a tapar, asustado. Luego cogí un bote de curry, y resonó en mi audífono una melodía romántica. Probé con un bote que ponía «especias picantes» y surgieron unos jadeos entrecortados; éste sí que lo tapé rápido, porque ya voy mayor y mi corazón no aguanta estas emociones. ¿Qué puedo hacer? ¿Tiro el audífono y me quedo en silencio? ¿O me deshago del especiero?»

PPG

Gorrión
Gorrión

PPG, siglas del Partido Pro Gorrión, de inminente aparición. Cuentan los medios de comunicación que los especialistas y amantes de estas avecillas están/estamos en alerta ante la caída de su población, de la que culpan a la competencia de otras especies -como las palomas y las cotorras- y a la excesiva limpieza de las calles, que elimina su magro sustento. Su censo es, todavía, muy elevado (hay 160 millones de ejemplares de gorrión común en España), pero su población ha bajado un 5% al año entre 2002 y 2008 (en tres comunidades se ha contabilizado una pérdida anual de 400.000 ejemplares). La situación es análoga a la que se viven en otros países: en Londres, por ejemplo, la especie roza el peligro de extinción después de que haya perdido más del 70% de su población desde 1970, relatan los periódicos. Así pues, ¡salvemos al gorrión! Que alguien haga algo y constituya ya el PPG: no privemos a nuestros hij@s del placer de ver a estos delicados animalitos bricando en los parques con su característico estilo, persiguiendo una miga de pan o una cáscara de pipa de calabaza; ellas todas pardas, ellos con la garganta negra.