Querida i griega

I griega
I griega

Cuentan los periódicos que la nueva Ortografía de la Real Academia Española pretende que la penúltima y entrañable letra del alfabeto que aprendimos en nuestra infancia pase a llamarse «ye» en lugar de «i griega». Si esto es así, yo no sé si me voy a acostumbrar. Son muchos años con ella como para llamarla ahora de otra forma. La i griega de ya, de yacer, de yacimiento, de yanqui, de yantar, de tantos nombres asiáticos, de tantas palabras latinoamericanas de exóticas resonancias, de yegua, de yelmo, de yema, de yerto, de yesca, de yeso, de ¡yeti!, de yodo, de yoga, de yugo, de yugular, de yunta, de yo… La i griega está en la identidad de nuestro idioma. Lo que más me gusta de esta i es que liga conceptos, y en eso nos recuerda su procedencia griega, origen del mundo contemporáneo y de la democracia: igualdad y libertad. También democracia y derecho a la información: no existe una sin la otra, y es justo lo que Marruecos está impidiendo a toda costa con la revuelta saharaui y con su bloqueo informativo.

Mundos paralelos

Bush
Bush

«Doctora, oiga, atravieso días de desguace emocional y tengo las percepciones algo confusas, pero hay gentes peor que yo. Escuché el otro día hablar, o me lo contaron, a SuSan (tidad) diciendo que España sufre un laicismo brutal comparable al de los años 30 y blablabá… Oiga, yo salgo a la calle y no veo ni conventos, ni iglesias en llamas… Es más, leo que el Estado (aconfesional) dedica miles de millones de euros a este credo (confesional). ¿Ah, que me dice usted que no haga caso, que es una vieja estrategia de SuSan para seguir pedaleando y llenando el cepillo? Me deja tranquilo, porque iba a ir a la comisaría a poner una denuncia contra los pirómanos y otra contra el autor del dicho tan español «vivir como un cura». Doctora, y, otra cosa, luego me dijeron que Bush dice que pá disidente él, que él siempre se opuso a la guerra de Irak; pues, oiga, menos mal que se opuso, porque si llega a estar a favor… Doctora, estoy fatal, pero quizá ellos lo están más. Está claro que vivimos en mundos paralelos, o para lelos, y que alguien necesita un tratamiento urgente. Qué lío. Usted decide.»

Tiempo de membrillo

Membrillos
Membrillos

Aunque sea de ciudad, me gusta comprobar el paso del tiempo por las frutas y los frutos de temporada que van apareciendo en las tiendas. Ellos son las hojas de mi particular calendario. Reparo siempre en los estantes de las fruterías y las verdulerías para ver que, vaya, ha caído otro mes, y otro, y otro… Se nos va la vida al ritmo de las estaciones. Ahora es tiempo de membrillo, de nueces, castañas, de higos secos… Dan mucha energía y aportan grandes cantidades de nutrientes, y me vienen bien en este tiempo de desgaste emocional. Cuando acabe de escribir estas líneas del blog, me voy a poner manos a la obra con una olla de de carne de membrillo; a mi madre le encantaba hacerlo, y como este año no puede y no voy a poder meterle mano a la fuente que solías tener en tu nevera, ¿sabes, mamá?, lo voy a hacer yo, que hace tiempo que no lo hago. Siempre me he sentido bien contigo entre fogones, desde pequeño, viendo cómo hacías las cosas, aprendiendo las recetas que he hecho una y otra vez en la edad adulta, una y otra vez. Lástima no haberme dedicado a la cocina, pero, mira, esta pasión por los fogones será una de las cosas que siempre compartiré contigo. Este perolo de membrillo va a por ti, mamá.