Carta a mi madre

8 de marzo
8 de marzo

Le escribo a mi madre en este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A ella, nacida en plena Guerra Civil, de extracción humilde, privada de instrucción, obligada a trabajar desde que apenas levantaba un palmo del suelo, desposeída de sus derechos por la sociedad machista y patriarcal consustancial a la dictadura franquista. A ella, con su vida consagrada a criar a sus hijos, yo y mis hermanos, con un amor infinito y un único deseo: «Que seáis felices». La España contemporánea tiene una deuda incalculable con ella y con sus compañeras de generación, que sostuvieron el país sobre sus hombros durante decenios, sin apenas recibir nada a cambio. Mucho se ha avanzado hacia una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres, pese a que aún pervivan desigualdades, y en ese avance ha sido clave el impulso del movimiento feminista, tan vilipendiado por la caverna. Pero quedan trechos por recorrer en ese camino: en inserción e igualdad laborales, en el combate contra el machismo criminal que nos corroe las entrañas… Se va avanzando, y -con todas sus deficiencias- la sociedad en la que vive su nieta, Estrella, mi hija, es radicalmente distinta -por fortuna- a la triste y sombría España que vio y sufrió en su infancia mi madre, Felicitas. Te quiero, mamá.

OFF=libertad

OFF
Desconexión

Un hermoso chorro de aceite de oliva virgen va empapando toda la tierna miga del mollete. Todavía chorreando, una capa de azúcar se desparrama generosa sobre el pan recién tostado, penetrando la jugosa masa. El aroma del café emana de la cocina con su embrujo para la pituitaria. Las naranjas expanden todo su olor y su sabor. El desayuno queda dispuesto sobre la bandeja. Ojeo a los titulares de prensa que salen de la pantalla, pero sólo un rato. Luego hay que desconectar. Es una jornada libre, en la que uno ejerce uno de los mayores gestos de libertad de estos tiempos modernos: agarrar todos los cacharros inalámbricos que, a la vez que nos liberan, nos atan a los respectivos trabajos, para dejarlos fuera de juego. Que sueñen con unos y ceros, que los humanos nos vamos a la calle a pasar el rato y a tomar el fresco, sin interferencias electrónicas. OFF=libertad; derecho a desconectar. ¿Se incluirá alguna vez esta cuestión en la Declaración de Derechos Humanos?

Frente procuernos

Toro de Osborne
Toro de Osborne

Parte meteorológico: un frente procuernos atraviesa España en este invierno interminable, cual borrasca de bajas presiones que agita también las bajas pasiones. ¡Sorpresa!: las isobaras las están meneando baronesas y barones del PP. Ante los grandes problemas que atraviesa el país, la derecha no tiene otra cosa que hacer que dedicar grandes energías a defender las corridas de toros. Es un nuevo frente popular, que se une a otros frentes puestos en marcha: por ejemplo, el que algunos han lanzado contra el juez Garzón para dejar sin efecto las actuaciones de la justicia en el caso Gürtel, que éste sí es un buen morlaco con grandes astas. ¿Les gustan los toros? A mí no, al igual que tampoco aplaudo otras «costumbres» y «tradiciones» que se llevan a cabo con animales en infinidad de fiestas patronales. Y tampoco me gusta que los de siempre se inventen problemas de convivencia a cuenta de cualquier cuento, politizando y tensando el ambiente con cualquier pretexto, para ver si así amarran unos votos. Ahora resulta que la esencia de España está en juego por un quítame allá esos cuernos. Más seriedad, señor@s, que se les ve el plumero.