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Espantar la soledad, ahuyentar la tristeza

20 Ene
Neil Young

Neil Young

El cantante canadiense Neil Young publicó en 1992 una preciosa canción sobre la amistad y su pérdida, “One of These Days”, dedicada a todos los amig@s que había ido conociendo y con los que había ido perdiendo el contacto a lo largo de su vida. Como le ocurre a él, a todos nos pasa que el paso de los años nos separa de los otros. Evocando esas músicas de Young me acuerdo de un amigo y compañero de la Facultad de Periodismo, un zamorano apellidado Antúnez al que perdí de vista hace más de veinte años. Antúnez era muy rockerito, tenía una banda propia y una novia muy estilosa que estudiaba moda en Madrid. Me mandó por correo un verano, desde su ciudad, en una caja de zapatos de cartón, una serie de casetes. En uno de ellos enlató clásicos anglosajones de The Velvet Underground, The Monochrome Set, The Rolling Stones, The Beatles… Las canciones de Antúnez tuvieron la virtud y la magia de abrirme a la música, a las muchas músicas que ahora escucho; un universo al que luego contribuyó mi pareja, de manera decisiva, con su gramola global. Es complicado hacer amigos como aquel, al que perdí, por incapacidad propia en muchas ocasiones, y por incapacidad de los demás también en algunas. La vida se convierte en una travesía a menudo demasiado desértica, hasta que de repente aparece entre la arena un pozo con una superficie bruñida en medio de la nada, una sonrisa que de manera permanente espanta la soledad y ahuyenta la tristeza. Y la música de la amistad, que parecía perdida a estas alturas del viaje, sigue sonando. Es la magia de vivir.

 
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Publicado por en 20 enero 2012 en Actualidad, Historias reales

 

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0 Respuestas a “Espantar la soledad, ahuyentar la tristeza

  1. Anónimo

    20 enero 2012 at 9:39 AM

    Sabia reflexión… Aunque a veces es razonable y saludable que se quede gente por el camino, gente con la que ya no tienes nada que compartir, ni palabras que intercambiar. Sin embargo, en ese mismo camino te vas encontrando a personas (cada vez menos, a causa de este ritmo endiablado de vida y a las desconfianzas y miedos al otro) que te devuelven la ilusión. A mí me parece mentira que todavía, en el ecuador de mi vida -calculo-, siga encontrando a gente interesante con la que tengo mucho que compartir. Sacaré tiempo y dedicaré parte de mi energía a ello. Merece la pena.

    Rousa

     

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