FB bate a Google

Facebook
Facebook

Los medios de comunicación se hicieron eco el pasado miércoles de una relevante noticia, por cuanto marca una tendencia en la sociedad en red en la que vivimos: facebook.com adelantó a google.com en número de visitas en Estados Unidos durante la semana precedente, circunstancia que los analistas califican de hecho histórico. Es más, según los expertos de la empresa de audiencias Experian Hitwise, «las visitas que recibió Facebook experimentaron un aumento del 185% durante la semana pasada en relación a la misma semana de 2009; mientras que las visitas de Google sólo crecieron un 9%». Es un dato matizable, por cuanto, según precisan otros expertos, en este estudio se tiene en cuenta exclusivamente el dominio google.com, sin sumar los datos de otras páginas que también pertenecen a Google (como Gmail o Google Maps). Sea como fuere, en lo que casi todos coinciden es en que Facebook se está convirtiendo a pasos agigantados en la gran plaza del pueblo global, el punto de encuentro de los ciudadanos de la era digital, que cuando conectan con Internet están dejando de teclear la dirección de un buscador en primer lugar. ¿Todavía no tiene usted un perfil abierto en FB?

Defensa del buen periodismo

"Primera plana"
"Primera plana"

La crisis golpea con especial crudeza a los medios de comunicación, y muy especialmente a la prensa escrita. En el caso de los periódicos, su delicada situación económica se complica por un replanteamiento del modelo de negocio que se necesita para sobrevivir, a cuenta de la revolución que ha supuesto Internet. ¿Seguirán existiendo periódicos en papel dentro de unos pocos lustros? ¿Cómo serán los medios que consultarán nuestros nietos? Es un interrogante. Pero lo que siempre serán necesarios serán periodistas que separen el grano de la paja, que nos desbrocen la actualidad entre los ramajes de la jungla, que filtren y contrasten la información, que respeten unos mínimos códigos éticos y profesionales; que nos ofrezcan un producto de calidad. Que hagan, en suma, buen periodismo y combatan el rumor, la crispación y el insulto que tanto se estilan. Profesionales, a la postre, que sean humildes y pequeños historiadores de lo cotidiano, como gustaba de decir un viejo compañero de este digno oficio. Sobre estas cuestiones reflexionaba este jueves, en El País, José Luis Barbería, que firmaba un interesante artículo, Elogio del periodista. De lo contrario, la comunicación en la aldea global se irá pareciendo cada vez más a un gallinero lleno de gritos y voces, de un ruido ensordecedor para nuestros nietos.

Brama la caverna

Bibiana Aído
Bibiana Aído

Escucho las tertulias nocturnas que perpetran algunos medios; cada uno tiene sus depravaciones y mortificaciones. Y oigo que brama la caverna contra la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que este miércoles por la mañana, en unas jornadas del PSOE en el Senado sobre Universidad e Igualdad, apuntó la idea de que la tradición intelectual feminista pueda tener una mayor presencia en la formación universitaria, para reivindicar así un mayor protagonismo de los estudios de igualdad en las aulas; qué osadía más condenable. Es curioso que todas las iniciativas de este Ministerio reciban una descalificación inmediata y feroz por parte de la derecha sociológica (quizá pueda un@ consolarse con el cervantino ladran, luego cabalgamos). La ignorancia es muy atrevida, y cuando se reviste de la intolerancia derechista que exhiben algunos llega a ser un engrudo demasiado estomagante. Son los mismos que se olvidan de que no fue hasta hace sólo un siglo -marzo de 1910- cuando se autorizó el acceso sin restricciones de las españolas a la universidad; o sea, al conocimiento superior; ¿lo sabían? Es la misma caverna que, por cierto, no abre la boca -por citar otra cuestión de actualidad- ante las reiteradas y constantes denuncias de abusos sexuales a niños que se vienen sucediendo en estos días en instituciones religiosas. Esto último sí que es una vergüenza absoluta sin paliativos que merece una condena eterna por los siglos de los siglos amén. ¡Digan algo!