Stop a los abusos sexuales

Rosa Montero
Rosa Montero

Llamaba la atención la periodista Rosa Montero, en el dominical del diario El País de ayer, sobre una lacra y un abyecto tabú que todavía no ha salido lo suficiente a la superficie de nuestra sociedad: el de las agresiones sexuales cometidas por parientes cercanos, con frecuencia padres, contra menores de su entorno. En este magnífico artículo, Montero denuncia que el incesto -que sigue existiendo quizá en la casa del vecino de usted mism@ que lee estas líneas- «forma parte de los terribles secretos de alcoba, de ese mundo abisal que ocultan las familias y que a menudo jamás sale a la luz». Lo estremecedor y preocupante de esta abyección es que diversas organizaciones internacionales calculan que «el 90% de los casos de incesto no se hacen públicos». Es más: casi un 25% de mujeres y un 15% de hombres españoles confesaron en una investigación de 2008 que habían sufrido abusos sexuales en la infancia (en el 39% de los casos el agresor era el padre). Y lo pavoroso no acaba aquí: lo atroz llega cuando las víctimas intentan conseguir justicia y apoyo en la sociedad, y esa misma justicia y la propia sociedad les vuelve las espaldas y encima parecen culparles. Así le ocurrió a la francesa Isabelle Aubry -creadora de la Asociación Internacional de Víctimas del Incesto-, que acaba de publicar La primera vez tenía seis años, «testimonio personal, en ocasiones difícilmente soportable, sobre el infierno vivido por una niña que fue sobada por su padre desde los seis años, violada sistemáticamente a partir de los 12» y que cuando denunció su caso se encontró con que la justicia consideró que no se había resistido al monstruo que decía ser su progenitor, y que por tanto no había habido violación. Rosa Montero termina su artículo con una recomendación clara: «Si lees esto y sabes de qué hablo, recuerda: no eres culpable, no estás solo, denuncia». No caigamos en la negación de esta realidad, en la ocultación de estos abusos, por asqueroso, sucio y repugnante que sea este asunto, y menos aún en culpabilizar a las víctimas y a muchas madres que están luchando por sus hij@s tras haber hallado que su marido era una mala bestia, y que a menudo sólo encuentran incomprensión y rechazo, empezando por en muchos casos en su propio círculo familiar. ¡¡Basta!!

Caras A y B

Vinilo
Vinilo

En la vida nos vamos definiendo por lo que hacemos, y por lo que dejamos de hacer. Tenemos, como los vinilos de antes -ahora felizmente de moda de nuevo- cara A y cara B. En la A se va reflejando lo que hicimos, y los que nos queda por hacer antes de que se nos agote el tiempo y el contador llegue a su fin. En la B se almacenan decisiones que no tomamos: el novi@ que no tuvimos; el beso que no dimos a tiempo; la carrera que no nos atrevimos a hacer; el tren que dejamos pasar. Hay gentes incluso con cara C: seres terribles con muchas cosas que ocultar (aunque aquí viene al pelo una cita del escritor norteamericano Mark Twain: Every one is a moon: has a dark side which he never shows to anybody / Cada uno es una luna: tiene una cara oculta que nunca muestra a nadie). Poner en el giradiscos siempre la cara B, aunque no está mal recordarla a pequeñas dosis, conduce a la melancolía, que tiene su punto de amarga dulzura si no se abusa de ella. De la cara C de algunos de nuestros semejantes (o mejor, de nuestros repugnantes) mejor no hablar, porque se pueden reventar los altavoces. Así que me quedo con la cara A de la existencia: lo que nos queda por hacer, con un poco de arrojo y valentía; aún falta mucho tiempo para que la aguja llegue al final de los microsurcos del vinilo, si bien los surcos de la realidad ya se van marcando en nuestros rostros a estas alturas de la audición. ¡Carpe diem!

Día de gloria (para algun@s)

San Isidro
San Isidro

15 de mayo. San Isidro. Día de fiesta mayor en Madrid. Jornada de celebración también en otros puntos de España que tienen por patrón al santo labrador. Día de fiesta igualmente para  falangistas, ultraderechistas, derechistas, franquistas, terroristas, gürtelistas y algunos -istas más, entre ellos algunos compañeros/as de carrera judicial que le tenían ganas.  Es noticia en todos los medios que «el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) decidió ayer por unanimidad suspender cautelarmente de sus funciones al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, una vez que el Supremo decidiera abrir la fase oral contra el juez en el proceso que se sigue contra él por un presunto delito de prevaricación por su investigación de los crímenes del franquismo. Por la tarde, la comisión permanente del Consejo, reunida con carácter extraordinario, acordó, también por unanimidad, aplazar su decisión sobre el permiso solicitado por Garzón para trabajar como consultor externo de la fiscalía de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya». Enhorabuena a tod@s. Lo han conseguido. Qué alegría para unos pocos, que tristeza para (modestamente, creo) una gran mayoría de ciudadanos que no entienden, no entendemos, nada. Una losa más en esta semana tan dura.