La vomitona

Mineros
Mineros

Los humanos somos continentes con contenido: vísceras, sangre, otras entrañas. Si nos pinchamos, o nos pinchan, siempre exportamos algún tipo de fluido. En general no nos gusta que nos pinchen (siempre hay depravados/as), pero no tenemos empacho en pinchar a la Tierra, el planeta que nos contiene a tod@s, de la que nos olvidamos que también sufre cuando le sometemos a estas prácticas que tan poco nos gustan en nuestra propia piel. Qué paradójico. El ser humano lleva milenios con el casco de minero puesto, horadándola, perforándola, raspándola, estrujando la tierra para extraer sus riquezas naturales, ora petróleo, ora carbón, ora granito… Lo que toque. Antes preferíamos el oro para hacer caros abalorios y tener un patrón para nuestras monedas. Ahora buscamos como posesos silicio, materia prima básica para la industria electrónica, fundamental para tener bien engrasados nuestros circuitos informáticos; por fortuna abunda bastante. Menos comienza a abundar el petróleo, otro fluido fundamental en nuestro modelo económico, cuyos yacimientos dan síntomas de agotamiento y hartura. Uno de ellos, frente a las costas de Estados Unidos, quizá cansado de los permanentes pinchazos, ha generado una inacabable vomitona que lo está ensuciando todo. Posiblemente sea una venganza: «¿No querías caldo? Pues toma dos tazas». Y lo malo es que parece ser que no podemos dejar de horadar, perforar, raspar y estrujar.

¡Oh, es Él!

Terrorífico ánsar
Terrorífico ánsar

«Amada doctora. Aquí Cleofás Cista, para servir a Dios y a usted. Vengo a que me ponga un chute pa rebajar mi alegría, no vaya a ser que me reviente el corazón en el pecho de gozo. Leí ayer en El País (que no es precisamente mi diario de cabecera, como ya se puede imaginar; yo sólo compro prensa plural y objetiva) que el más mejor presidente que ha tenido España, JM Aznar, ¡¡¡estrena página web!!! para los cientos de miles de españoles de bien, con el corazón también y tan bien colocado a la derecha, que le seguimos añorando. Perdone que chille, pero ¡vuelve josemari, echa al tipo este que dejaste de heredero,  que no vale pa ná! Ardo en deseos de acabar la consulta, una vez que usté me ponga la inyección, para navegar por el océano aznariano. Me dijo mi vecina la tecnológica que la página tiene hasta vídeos: nada mejor para repasar sus visitas al rancho de Crawford, sus reuniones en las Azores, sus verdades sobre el 11-M, o sus más recientes peinetas. Y fotos: ahí espero encontrar las de la boda imperial en El Escorial, o la de algún amigo gürteliano, o la de -¡ay!- la de su tableta de chocolate. De momento jmaznar asoma su adorada jeta entre las procelosas aguas de la red, pero le queremos en persona, que vuelva ya y nos saque de las tinieblas. ¡Te echamos tanto de menos! ¿Usted no, doctora? ¿Por qué me mira así? ¿Qué va a hacer con esa aguja?»

En ruta 2.0

Fraga y Rivas, en Cabo Norte
Fraga y Coru

Una verdadera aventura está teniendo lugar en este año jacobeo: la que protagonizan dos jóvenes gallegos, el fotógrafo Andrés Fraga y el montañero Juan Rivas, Coru, que ya comenzaron a hollar -después de los trastornos que les causó la nube volcánica islandesa para llegar a su punto de origen- la distancia que media entre Cabo Norte (Noruega) y Santiago de Compostela, seis millones de pasos, seis mil kilómetros y un recorrido a través de once países europeos. Ambos están empalmando caminos que posiblemente otros anduvieron antes, aunque no con esta magnitud, y de una manera distinta y vanguardista: día a día, nos dejan a sus seguidores el testimonio de su aventura en las redes sociales 2.0, en Facebook, en Flickr, en YouTube, en su blog y en su página web, 6MPasos. Son pioneros en esta descripción del mundo que están realizando, para asombro y envidia (sana) de tod@s los que estamos siguiendo su hazaña tan lejos físicamente, pero tan cerca de ellos y de su proeza gracias a la magia de los modernos medios de autocomunicación de masas. ¡Mucho ánimo!