RSS

Tiempo de brevas

19 Jun
José Saramago

José Saramago

José Saramago se ha ido en tiempo de brevas, el primer fruto de la higuera, que llega a las plazas de abastos españolas a mediados de junio y sólo se prolonga unas pocas semanas, y que presagian ya los higos de final de verano, más pequeños y dulces, igual de apetitosos. El escritor portugués vivía en la isla de Lanzarote, que no es precisamente tierra de higueras, y de él siempre recuerdo una anécdota sobre árboles, real pero narrada con su maestría de fabulador como gran autor que era: su abuelo, cuando intuyó que le llegaba la hora de morir, se despidió con un abrazo de cada uno de los árboles que había en su huerto. Ese sentido de fraternidad universal que posiblemente heredó de su abuelo impregnó la obra del Nobel portugués. Sus libros, como los de tantos escritores y escritoras, se enraizan en la tierra y dan frutos como las brevas mediterráneas que picotean los gorriones, pajarillos que suelen reparar en las más dulces, antes de que su almíbar llegue a los anaqueles del mercado y a los estantes de nuestras librerías. Hasta siempre, maestro, desde este rincón de la balsa de piedra.

 
2 comentarios

Publicado por en 19 junio 2010 en Ocio, cultura y redes

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,

2 Respuestas a “Tiempo de brevas

  1. El Lobo

    19 junio 2010 at 7:10 PM

    Inolvidable Saramago. Descanse en paz. Siempre nos quedará su recuerdo y su enorme obra.

     
  2. Patricia

    20 junio 2010 at 8:17 PM

    Tuve la suerte de conocer al maestro en un curso de verano de poesía del s.xx
    Tras una conferencia de Juan Manuel de Prada, un tostón, por cierto. Como de costumbre, Juan Manuel, esa misma mañana se fue al diccionario a buscar palabras imposibles y las intercaló de manera aleatoria en su diatriba, resultado: un peñazo. Como les iba diciendo, tras el tostón, vino Saramago, con esa sonrisa bonachona, ese español que nunca aprendío a pronunciar, y esa conferencia “improvisada” llena reflexiones de alguien que de verdad ama la literatura. Se produjo en la sala una hipnosis colectiva con el maestro que en mi caso me llevó a buscarle a la hora de los canapés y a tener una charla con él que jamás olvidaré

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: